Por Atalia Vilas, Head of Compensation & Benefits.
Recientemente participé en el desayuno profesional organizado por Equipos y Talento bajo el título “Flexibilidad laboral: equilibrio entre productividad y bienestar”.
Fue un espacio de reflexión enriquecedor en el que distintos responsables de las áreas de Talento, Compensación y beneficios y Comunicación, compartimos experiencias sobre conciliación, modelos híbridos y sostenibilidad organizativa.
Sin embargo, el debate dejó una sensación clara: cuando hablamos de flexibilidad laboral, con frecuencia pensamos únicamente en el trabajo de oficina.
Y eso, en sectores fundamentalmente operativos, como el nuestro, es quedarse a medio camino.
Más allá del teletrabajo
El teletrabajo es una herramienta valiosa cuando la naturaleza del puesto lo permite. Si el trabajo puede medirse por resultados y no por presencia, la presencialidad deja de ser imprescindible. Pero no todos los trabajos son de ordenador.
Además, tras la implementación masiva del trabajo en remoto durante la pandemia, muchas organizaciones están evolucionando hacia modelos híbridos más equilibrados, conscientes de la necesidad de reforzar cultura, cohesión y trabajo en equipo.
En organizaciones como Moove, donde la base productiva está compuesta mayoritariamente por conductores, mecánicos y personal operativo, la flexibilidad debe pensarse desde otra perspectiva. Son ellos quienes sostienen la actividad diaria y hacen posible el negocio. Sin su trabajo, no habría tecnología que optimizar ni datos que analizar.
Por eso, el reto no es replicar modelos híbridos pensados para oficinas, sino redefinir qué significa ser flexibles en un entorno operativo.
Flexibilidad como autonomía y dignidad
En colectivos operativos, la flexibilidad no pasa por trabajar desde casa. Pasa por tener mayor capacidad de gestión sobre el tiempo y las necesidades personales dentro de un marco organizativo claro.
Significa poder cambiar un turno cuando la situación personal lo requiere, disponer de herramientas que permitan compatibilizar vida y trabajo sin que la única alternativa sea una baja o una renuncia, facilitar acceso a beneficios reales, así como, brindar información clara y acompañamiento en procesos tan básicos como entender la nómina.
En definitiva, significa tratar la flexibilidad como un sistema estructurado y accesible, no como un privilegio reservado a determinados perfiles, sino como un principio organizativo transversal.
No se trata de privilegios. Se trata de modernización y dignidad laboral.
Transformar el negocio implica transformarse por dentro
Moove ha evolucionado desde un modelo tradicional de VTC hacia una visión más amplia de movilidad sostenible y tecnológica. Esta transformación no puede limitarse a la flota o a la digitalización. Debe reflejarse también en cómo entendemos el trabajo operativo.
Por ello, existe la idea de que mayor bienestar implica menor exigencia. Es un mito que debemos superar. La productividad sostenible no nace de la presión constante, sino del equilibrio entre los nuevos retos, la estabilidad y el compromiso.
Invertir en flexibilidad bien diseñada no es una concesión; es una decisión estratégica en un mercado competitivo y tensionado. Las compañías que sepan construir modelos exigentes pero humanos tendrán una ventaja real en atracción y retención de talento.
La ecuación es sencilla: el bienestar impulsa el compromiso, y el compromiso impulsa la productividad.
Modernizar el sector no consiste únicamente en incorporar tecnología o nuevos modelos de negocio. Consiste en profesionalizar la experiencia de quienes lo hacen posible cada día.
La modernización del sector no empieza por la tecnología. Empieza por las personas que lo sostienen cada día.
Atalia Vilas, Head of Compensation & Benefits.


